Celebrando 10 años del Colegio europeo de Ibagué.

El Mandingas

 

 

¿Quién no ha oído hablar del MANDINGAS?

Quiénes no han exclamado: .. ¡ Este muchacho es el puro mandingas!

Este vocablo se usa comúnmente en todos los estratos sociales.

Representa a Satanás y es conocido como "el Biruñas", "La co­ sa mala". "El Maligno". "El Patas" y el "Diablo". ..'

Cuando un hombre es feo. se le dice: "Parece el propio "man­ dingas"

Cuando se quiere asustar un niño para que no se ausente de la casa, se le dice: "Si te vas, te llevará el Mandingas".

Las anécdotas, fábulas, cachos y cuentos que relatan sobre el "mandingas" abundan por doquier.

Muchos dicen que lo han visto tarde la noche, de a caballo a la manera de un potente hacendado fumándose un tabaco gigante. En otras ocasiones es un, hombre buen mozo, simpático, atractivo y chistoso. En las casas de juego es el tahúr que nunca pierde y se las sabe todas.

Con los codiciosos, es el rico benefactor que les pinta halagado­ras ganancias y a media noche les llena las arcas con pesadas bolsas de oro. Para conocer mejor sus obras y milagros, fijémonos en el si­guiente diálogo:

- Don Froilán, hoy vamos a tratar sobre el Mandlngas...,

- ¡A carachas...! ¡En primeramente l 'hecho caletre porque esu ha­ce tanto tiempo...! . _

- ¿Quiere decir que se le presentó a usted, cuando era andariego?

- Güeno, es qui'uno con este hilachu'e vida debe probar de todo. ¡Si asina no iuera nu'estaría aquí garlando estas cosas...!

- Tiene usted razón. Lo escucho. .

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- Pa'rir di'aquí e la hacienda el Cairo al pueblo de Purijicaón hay que pasar por un monte llamado Payandesal.

- ¡Ah! Ya de ese sitio hemos hablado con Catalina Loaiza cuando tratamos sobre "las brujas" y "el Guando". ­

- Mi' alegro que lo conozca común lugar miedoso y mágico. Porsu­ puestamente, a la salida de los payandeses ta "el pelaero'e las bru­jas" y ai mesmito es la topaa con "el patas".

- ¿ y fue Que a usted se le presentó alguna vez?

- Porsupuestamente. Mi había contratao la mestra que nombraron por la verea porque no conocían el camino. Iba con la mamita, los hermanitos menores y la cocinera. Un dos de jebrero nos juimos a pata pal Cairo, en después de la procisión. A lo que cruzamos el do Chenche, por el "Pasu'el Hobo", ya moría "el sol de los venaos" , asina que nos cogió la noche por Peñones Altos, apenas yegamos a Payandesal serían como las nuev'e la noche. No nos rendìa porque la anciana sufría de romatis en las piernas.

-¿Ya la señora madre por qué no le consiguieron cabalgadura?

´- Niña de mi Dios, porquel dia'e la jiesta Patronal era dificilísimo topar bestia de alquiler!. Como por to'uel camino ibamos garlando y echando cachos, nos olvidamos de los peligros y de la "cosa mala".

Asina que tan pronto dentramos al monte, escuchamos todos el trote di un cabayo sin chalán, porque los estribos de cobre se oìan que chocaban por debajo'e la barriga'el animal.. La mamá pre­guntó si sería el concertado del hato qu'iba pal pueblo a comprar algo y yo le contesté que seguro había enjermo grave, o iban a traer al cura o al "matasanos". Nos paramos a esperarlo pa preguntarle y apareció un jayanazo montao en cabayo blanco, luciendo una ruana blanca listaa, zamarras de canguro, sombrero'e murrapo grande y'un chicotazo en la jeta . Todos miramos al viajero pero como no nos saludó, esperamos cayaditos. Por jin dio las "güenas noches" y nos miramos todos, pero apenas lo golvimos a mirar ya se lo había tragao la tierra. Ajortunadamente naides caviló qu'era el "biruñas".

- ¡Sería que se escondió tras otros árboles...!

- ¡No senorita! En el mangón ponde pasamos un había palos altos, ni zanja, ni cerro, era'el puro yano pelao, con algo'e pasto. Por eso no me 'quedó duda de quera"el mandingas". ¡Maria Santísima! Pa mis adentros dije: Esti acaba di hacer un trato puestos laos...

-¿ y las menores no se asustaron? .

- ¡Ni pite...! Eyas no tenían ni idea de que puayí espantaran. Al'otro día, cuandueyas contaban el viaje a los vecinos, a yo me daba risita, hasta que por jin la gente les reveló quen ese monte no se podía pasar en después de las diez de la noche porque los jantasmas le hacían sus pilatunas.

-¿ y usted que sabía, por qué no les advirtió para que hubiesen viajado temprano?

- Porque yo yevaba . "la contra"

- ¿Yeso... qué es?

_En primeramente el escapulario'e la Virgen del Carmen, l'oración de "las doce palabras", "la peiniya crucera" y'un cirio bendecío por el curita en la bendición de "las candelas", en después de la mi­sa de Nostra Senora'e La Candelaria en Puri. Asina podía pasiarme tarde'la noche por cualquera parte sin que "los malos espíritus" mi hagan marramuncias.

-¿Y en qué otra ocasión experimentó la influencia del "mandingas "? '

- Juntico al rancho'e mis agüelos vivía la jamilla Aguja. Comueran compadres entre sí, eyos y nojotros sabiamos lo que pasaba entre las dos casas. La menorcita o. "cubita" de dieciséis queran, no la podían aguantar por lo sojisticada, coqueta y lambida. Yegó a peír­l a en matrimonio "el bizco" Nicudemus , güen amigo, trabajaor, con su rancho propio, sus 4 cachonas y sus dos bestiecitas, pe­ru'eya nu'hacía sino burlarse del, y ponerle sobrenombres. Li'hacfa jieros con 'un ricachón güen mozo que 'a pretendía. A los jilipichi­nes del pueblo les coquetiaba pa sacarles plata pa cigarriyos, pa echar lujo, pa parrandiar y pa untase menjurjes en la cutis. Asina no conquistaba ningún campesino de verla tan' "pinchaa" . :

Un güero día la vinieron a invitar a una jiesta que celebraban el argoyamiemo de'iuna contemporánia deya. Los papases no le dieron permiso, per'ueya dijo que s'iba sola, que no yevaba' las her­ manas porque noquería descréito ni que la tuvieran regañan­do. A lo quiba en el cruce'los cáminos se'incontró con'un joven bien montao y simpático que li'ojreció ir con eya a la jiesta'e los Césperes. Enestico se 'enamoró del joven viajero y tuvo bailando con él tuitica la noche.. "A la madrugada grande, tando "copeto­ na', sali eron juntos de la jiesta y' atravesaron el yano a "galope ten­ dido". Puel camino la citó que juera a l'oriya 'e la quebraa a las doce'la noche en punto. Ahí mesmito le zarandió la mano pa despedirse, " ye'un limpiar d'iojos" se despareció el condeniyo.

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An­tesitos de dentrar a la casa sintió.la mano doraa como si l'uhíera quemao conun carbón prendido. Se'nmelotó conuna vela'esebo y de naa le sirvió. Enainitas no pudo dormir de las pesadiyas.

Al' otro dia les contó a los taitas, com'una gran cosa, el levante que s'izo en la jiesta,qui 'hora si l'iba dar por la cara a las otras muchachas porque'l susoclicho joven era güen mozo, platudo y muy educao. Antonces jue cuando los papases le notaron la quemaúra y naa tontos le dijeron: "El ta1 muñeco ese requetebonito no 'puee ser otro quel "mandingas" ¡La muchacha algo alebrestaba soltó una carcajada burlona diciéndoles que'l diablo nunca podia ser tan bien educao y bien plantao...! .

 

Las citas seguian efectuándose a media noche y la muchacha ¡más tragaa del aparecio!

- ¿Los padres no se daban cuenta de las entrevistas de la chica?

- An ni siquiera maliciaron. Una vez Tonita, qui'asina se yamaba, le preguntó que cuando se casaban y hay mesmitamente le dio rodeos, que tenia líos con 'otras mujeres, que tenía que cobrar unas deudas, quesque hacer un viaje, en jin un sartal de embustes. Antonces eya le replicó que si hacía el viaje que se casaran y se la yevara que'ya qúeria conocer otra tierra y_otra gentes... Ahí sí como el mesmito diablo quera, le dijo 'que sus viajes eran de ne­ gocios, que s' iba a ver con unos banqueros, que con unos gerentes de loterias, que con varios jefets políticos, que con unos impresarios de cine, que con unos propietarios de casas de juego, y no sí que más. En too caso, jue un talegao 'de embustes. La joven ya taba cansas de tanta labia y con cólera le alegó: ¡antonces jamás te casarás con yo ni con naides...! ¡Jamás tendrás tiempo ni parir a l'iglesia, ni pa verte con tu esposa por tar ocupado en tul jamosos compromisos... ¡Esu sies la puritica verdá..., le contestó el "patas" y caminá te yevo a tu casa. La cargó, dio unagüelta d'ia cabayo y la descargó, despareciendo de repente. A lo que la sojisticada mucha­ cha buscó el camino pa la casa, incontró cuatro muros que la cercaban y por más embites que le'echaba, ae aruñaba con las espinas de "aruñegato". Enese trajin estuvo hasta que asomaron los vislumbres de la abrora. Antonces se percató de quel rancho taba ahí nomasitico. Toda aruñada, aturdida y yorosa comuna Mandalena yamó a la jamilla gritándoles quel "mandinga'" l'abía embolatao. ¡Seguía gritando com'una loca que se querra morir..! La yevaron más pa dentro y le dieron una toma e'menjures" hasta que se durmió. Pero los tales ataques le siguieron dando todos los días cosa que los papases se vieron precisados a yevarla a una casa desas de dementes. Ajortunadamente, gracias a mi Dios y'a mi pa­dre San Roque se curó com 'ua los tres anos.

 

- ¿Cómo se enteraron ustedes de las charlas con el diablo?

- Porque a lo que le pasaba el ataque, quedaba tranquilita y gomitaba too lo que garlaba con el "patas".

-¿Y se pudo casar después?

- A lo que golvió del tratamiento sí venia mansita, asina que ya ha­ cía los quihaceres de la casa, ya muy humildita. Com'uel bizco Nicudemus lo supo too se burló deya y por jamás de loa jamases gol­vió ni a mirarla. .

-¡Pobrecita! Qué caro pagó su soberbia y vanidad..

- Es pa'que se convenza senorita, que los negocios con el mandin­ gas son serios.

- Así será, don Froilán.

 

 

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