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ESCRIBANOS

Celebrando 10 años del Colegio europeo de Ibagué.

Las Brujas

 

 

 

Las brujas son personajes conocidos universalmente.

 

La bruja tolimense es única, absoluta, original.

 

Sobre las brujas abundan "los cachos' en la ciudad, pueblos y veredas.
La bruja tolimense es totalmente diferente a la europea. Sus diferencias son notoriamente conocidas: no es la vieja flacuchenta y desdentada; no usa sombrero ni cucurucho, ni cabalga por los aires sobre una escoba. Tampoco celebra el aquelarre.

La bruja tolimense es una mujer joven y hermosa que tiene pacto con el diablo, vuela de noche y se transforma en pava o "Pisca".
Las brujas de la región se reúnen en un claro del bosque, sobre una loma solitaria, limpia de vegetación; generalmente es un peñón calcáreo en un limpio de la llanura denominado "El Peñón de las brujas", "El peladero de las brujas" o "El alto de las brujas", a altas horas de la noche para recibir órdenes de su jefe LUCIFER y obtener en la entrevista las noticias que su profesión les exige, ya sean como hechiceras o como curanderas.


Las brujas del Tolima Grande no le causan la muerte a las personas. Sus maldades van implicadas con la hechicería cuando se refiere a los males de amor o a la chismografía entre vecinos y personas conocidas.
Por eso durante las guerras civiles, cuando se carecía de medios de comunicación rápida, la mayoría de los mensajes o noticias que se obtenía, la suministraban las brujas por medio de ardides y astucias oportunas.
Hubo muchos lugares donde fundaron sus escuelas bien organizadas, dirigidas por las brujas viejas que iban dejando la profesión a causa de su edad y su gordura. Ensañaban a las jovencitas a volar, a preparar menjurjes y a aprenderse de memoria los rezos para su transformación. Dicen que para lanzarse al aire decían: "¡Sin Dios y Santa Maria!".
Cuando alguna bruja tenía que cumplir la misión de visitar una residencia para chuparle la sangre a alguno de sus huéspedes, se oía el aleteo de un ave voluminosa que caía pesadamente sobre el li-matón de la casa que en su mayoría era de palma o paja 'Guayacana"; de alli, en forma de pava o gallina entraba a las vigas, porque esas casas no tenían cielo razo, y finalmente caían al suelo o piso de la habitación para localizar ala víctima que iban a chupar.


Muchas personas aprendieron a capturarlas de varios modos:
cuando oyen el aleteo sobre la cumbrera de la casa, alguien grita dentro: "Sábado, día de la virgen venid mañana por sal". Al siguiente día indefectiblemente llega la mujer a pedir en préstamo una porción de sal. Otra fórmula es la de regar en todo el aposento, granos diminutos de mostaza para que mientras el ave se entretiene picoteando, los habitantes de la casa se aprestan a amarrarla. Una tercera fórmula es la de engarzar en las vigas unos calzoncillos volteándoles una manga. Así la bruja llega y voltea juntas mangas y los pantaloncillos siguen trocados; repite la operación hasta que arnanece y al despertar, los dueños de la casa la capturan.


Con estos acontecimientos, en el territorio tolimense es muy común la siguiente copla.

 

¡Arráncame un tamarindo
y sembráme un gualanday;
que no hay que creer en brujas
pero que las hay las hay...!

 

Las brujas viejas, que no volvieron a volar se dedicaron a la hechicería, a la cartomancia y a la superstición: leen la ceniza del tabaco y del cigarrillo, interpretan el cuncho del café; venden el elixir del amor y el tónico de la juventud; preparan pomadas contra las arrugas y brebajes para atraer al ser querido, o al contrario, para aborrecer y alejar a las personas que no se quieren.
En esta era presente, la bruja que vuela ha desaparecido de nuestro medio en forma de pisca, porque las construcciones modernas de muchos pisos y luces de mercurio le impiden caer a las azoteas iluminadas; además, el vuelo de una gallinácea no alcanza a trasmontar las elegantes cúspides de las residencias.


Las mujeres cándidas que usaban los menjurjes a base de manteca de cordero, sesos de oso y raspadura de morrocoy,- hoy utilizan los afamados productos que distribuyen las casas de belleza, junto con los desodorantes y las brillantinas.
Nuestras campesinas sencillas y modestas siguen elaborando el tradicional "jabón de la tierra", no sólo para su aseo personal sino para embellecer y suavizar el cabello. Sus perfumes favoritos, los azahares de naranjo, los jazmines, la albahaca y el mastranto.

 

 

                                                          

 

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ANECDOTA POPULAR

 

 

Hay una anécdota muy común en todos los estratos sociales y es la del "El tonto Secundino". EL pobre bobo había oído relatar muchos cachos sobre las brujas y le picó la curiosidad de conocerlas, lo mismo al jefe.
En la mitad del llano habla un peñón planito, limpio, lejos de los ranchos, pero se levantaba corpulento un "Árbol del Pan", llamado vulgarmente "Guanpano". Un buen día el bobo se alistó para subirse al árbol desde "La oración", para que las brujas no lo fueran a ver, si era cierto que llegaban de has ocho de la noche en adelante. Efectivamente, ese viernes hubo "Baile de brujas". Secundino acostado sobre las ramas pero en una posición bastante incómoda, miraba alelado aquel espectáculo raro y desconocido para la mayoría de los mortales. No respiraba. No quería que el viento moviera ni la más pequeña de las hojas. Una imprudencia sería fatal para su sacrificio. El bobo gozaba.
Terminó la danza y llegó el momento de la asamblea. Satanás respondía todas las preguntas. Secundino era todo oídos. ¡Qué cantidad de chismes y vidas ajenas conoció aquella noche! ¿Estaría soñando?. Se agarró con más fuerza creyendo que se estaba adormilando. Terminó el interlocutorio y siguió el coro acostumbrado: "¡Lunes y martes y miércoles tres; jueves y viernes y sábado seis...!"
Y gritó el tonto: "¡y domingo sieteee... ! ".

Todo fue uno en aquel instante. Oír la voz..., y el séquito de brujas evaporarse ante la vista extrañada de Secundino, que por su imprudencia y bobería no logró conocer el final.
Sin demora, al siguiente día el bobo reveló cuando habla visto la noche anterior y muchos curiosos fueron al sitio indicado, pero no lograron conocer lo que aseveraba el pobre bobo porque las brujas cambiaron el sitio de reunión. 

 

 

LA BRUJA DE LA HACIENDA "EL OLIVO"

 

A mediados del siglo pasado, la hacienda "El Olivo" perteneció aun ricachón de ilustre familia, quien se casó con una jovencita, que sin ser aristocrática, conoció en un baile, para una "feria".
El hacendado, después de la luna de miel acostumbraba ir al mercado el día sábado, en uno de los mejores caballos a su servicio, para diligenciar negocios agropecuarios. Al anochecer del mismo día regresaba un poco ebrio.
A los pocos días empezó a notar que tan pronto llegaba a la "puerta de golpe" del primer potrero, o al regresar, se le atravesaba siempre una gallina grande, asustando la bestia que montaba.
El tiempo trascurría y las apariciones del ave se sucedían todas las semanas hasta llegar a causarle admiración, pues no era simple casualidad, que en el mismo lugar pasara la misma gallina y en el momento preciso de llegar él a la puerta. ¡Esto era rarísimo...!
Un sábado que iba de mal genio, no pudo resistir pacientemente el susto del caballo y, con el perrero o látigo que acostumbraba en su diestra, le propinó tremenda azotaina al ave, que la dejó tirada sin movimiento. Montó, clavó las espuelas al corcel que en veloz carrera llegó al poblado.
Por la noche, cuando llegó a su hacienda, notó gran movimiento entre la servidumbre, respecto a los cuidados con su ama. Se acercó al lecho para comprobar el mal que la aquejaba, pero la joven estaba bien envuelta en sábanas para no denunciar los moradones que en todo el cuerpo tenía marcados. Nadie sabía el motivo de la enfermedad de su esposa, pero al llegar el médico de la familia a examinarla, no podía comprobar el por qué de aquellos cardenales.
El esposo meditabundo recordó el caso de la puerta de golpe y sin manifestarle a la familia, se lamentaba del fracaso de su matrimonio, al darse cuenta de haberse casado con una bruja.

 

 


LAS BRUJAS DE AMBALEMA

 

El comentarista y folclorólogo José María Chacón, me cuenta que hace unos setenta años funcionaban escuelas de brujas en los siguientes caseríos: Peñalisa, del municipio de Girardot; La Vega de los padres, del municipio de Coello; Guataquí y Paquiló del municipio de Beltrán, en el departamento de Cundinamarca. Cosa característica digna de anotar es, la de que en todos estos territorios había fábricas de cigarros y cigarrillos de excelente calidad, como sucedía con la población de Ambalema.
En estas escuelas se adiestraron muchas jóvenes que durante la guerra de "los mil días" prestaron incontables servicios a los dos bandos políticos, como también fueron innumerables los daños que causaron en el Tolima Grande.

 

 

                                                    

 

bruja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me cuenta que en el caserío de Gramalotal, situado frente al poblado de Ambalema, río Magdalena de por medio, tenía su casa de campo una familia distinguida. A los treinta días de nacido el primogénito, empezó a notar en su cuerpo unos moradones que cada día cambiaban de lugar. Alarmada llamó a la mamá, quien al examinar las manchas, le dijo que eran chupones de bruja.
Impresionada la señora madre, emprendió camino para Ambalema, a comunicarle al Párroco que en esa época era el Padre Pompeyo. Este sacerdote era versado en el arte de capturar brujas y le entregó a la dama un cirio, una cinta y una porción de granos de mostaza, previamente bendecidos y con las instrucciones suficientes para coger a la malvada.

La señora regresó prontamente a la residencia del caserío y desde el atardecer instruyó a los moradores de ella, como también alistó todo en el cuarto de su hija. Desde las ocho de la noche prendió la cera y la tapó con una tinaja grande; regó la mostaza en el suelo y fabricó escondites para ella y sus espías.


Todos velaban. Sólo el pequeñín dormía. A eso de las once de la noche se oyó el vuelo y el aletazo del ave, luego el golpe fuerte al posarse sobre la cumbrera de la casa, que era de techo pajizo.
Al rato, el pajarraco caía al suelo de la habitación, donde más de una docena de ojos observaban en silencio y esperaban el desenlace.
La señora cuando vio que la pava se entretenía en recoger los granos, levantó la olla y el recinto quedó iluminado; luego con la cinta bendecida ató al animal que al instante se convirtió en una bella mujer desnuda. muy conocida en Paquiló. Todos salieron de sus escondites para agarrar a la bruja, mientras el ama de casa buscaba vestidos para cubrirla. Amos y criados permanecieron esperando el amanecer de un nuevo día para llevarla chupadora a Ambalema, bien amarrada ante la vista pública, como castigo y para escarmiento de sus camaradas. Fueron inútiles los ruegos, los perdones y las lágrimas de la "voladora" para que la soltaran.
El padre Pompeyo resolvió el caso secretamente, porque nunca más se volvió a saber de la joven bruja.
Como todo el caserío de Gramalotal y algunos vecinos de Ambalema conocieron el suceso, todavía existen personas que dan testimonio del acontecimiento.

 

 

LAS BRUJAS NARRADO POR JUAN CANILLAS

 

Esto le pasó a unos familiares de Bogotá que trajeron un niñito que no estaba bautizado. Entonces ellos tendieron una estera en el suelo y se acostaron, apagaron la luz y, ya más tarde, sintieron debajo del armario como que se movía una vaina. Entonces la señora esta le dio miedo y me llamó a mí... Entonces yo dentré, y era, eso era un animal, como un pavo, y nosotros no teníamos de estos animales en la casa... Y cogió Y la... entonces la sacó pa'fuera, y al otro día el chino amaneció con morados en tu'el cuerpo. Entonces le dije yo a esta señora que le dejara los pantaloncitos del niño en la puerta, ai al pie'la puerta, afuera. Al otro día amaneció una señora recogiendo los pantaloncitos... ¡y era una vecina! A esa misma señora, nosotros la habíamos... la habían visto unos muchachos; la veían desnuda... Eso es viejita: ¡viejita!, la vieja esa, y la veían desnuda.
¡Póngale usté cuidado! La Bruja o laguala se ve en una pisca, y la oí yo... Se reía como una mujer y estaba en un caucho puallá arriba, dizque una mujer riéndose... ¡Unas carcajadotas!
La Bruja se puede confundir con el... con la lechuza, pero se la distingue por el ruido que hace, como de una castañuela y….¡esas son mujeres! Yo no sé qué... entonces tienen poder pa' volar o qué mejunjes se untan... Como que tienen pacto con El Diablo... En todo caso se lo chupan a uno; le chupan la sangre.
El abuelo también contaba que para eso cortaban las... riendas del caballo y le hacían una cruzadita; y al otro día sabían quién era, porque amanecía con las manos cortadas, porque era posible que La Bruja fuera una vecina. Pa' cogelas también se les echa mostaza, y ai amanecen recogiendo.
A mi papá lo envolató una madrugada una bruja. Él iba' en una potranca que'ra bruja y... entonces se fue a eso de las cuatro y media de la mañana, pasó la primera puerta de broche y entonces... (Tenían que pasar otra puerta y entraba a un potrero grande que taba recién arado, y no había una sola casa en ese potrero.) Entonces, cuando él salió del balcón de la casa, iba pa'l pueblo, y la yegua se asustó y empezó a echar p'atrás; y él la presionó y ella empezó a trompicar. Entonces se bajó y la siguió y se dijo: "¿Qué será lo que le pasa a esta yegua?" Y se volvió a montar y la presionó otra vez, y empezó a galopar, ¡pero de p'atrás! Él creyó que se había montado al revés. ¡Y oiga que a eso de las cinco y media ya empiezan a irse Las Brujas! ¡Cuando empieza a clarear! Se metió al potrero recién arado, o sea que se desvió del camino, y camine y camine, y ¡llueva! Y él llevaba una ruana desas Santa Fe y... ¡cómo sería que se le pasó el agua! Y ya taba aclarando cuando vio la casa de un señor que se llamaba Abel Gutiérrez. Entonces llegó y le dijo: "¡Hole, Abel, camine y me lleva a onde ta la puerta!" Dijo: "¡Miréla, mírela!"y entonces llegó todo mojadito, pues esa bruja lo había envolatado. 

  

 

 

 

 

Cuando se acostumbran a chuparlo a uno, lo chupan todas las noches y le dejan el morado. Las Brujas sí; como dice el dicho: ¡esas hay! ¡Eso es vivo! ¡Eso no es cosa de otro mundo! ¡Eso es una mujer completa! ¡Eso sí! Hay personas, muchachas, señoras que salen de noche; recorren, y al que le quiera hacer mal, le hace mal; y quien no le quieren hacer el mal, no le hacen el mal. Ellas salen todas; salen a reunirse con el Satanás: ese es el único que las orienta a ellas. Eso llegan al sitio especial, un claro o una ladera, yeso se ponen ai a bailar. La persona que trabaja en eso, lo único que tiene es que... no comer sal, y no comen sal. Por el peso para volar, yo creo. La otra cosa, también dicen que es muy buena pa' cogelas, es bendecir una cuchilla... mejor dicho, a la peinilla ponerle una cruz en la cacha, ¿no?, dizque hacerla bendecir; dizque con eso también llega y la clava uno, y ai amanecen.

 

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Otra cosa que también dicen pa' cogela es... las tijeras, ¿sí?, tijeras. Eso le ponen a los niños cuando están chiquitos, pequeñitos, se ponen las tijeras en las hamacas o antecitos dellas, cuando los persiguen mucho esas... esas cosas. Pa' eso también les deja uno los interiores de uno... quitárselos, poner una manga al derecho y la otra al revés, y se les bota, y ai amanecen ellas enderezándolas y no pueden volver el panta... los interiores a organizalos, como si fuera pa' poneselos uno.
Otra vez, cuando nosotros tábamos pequeños... arrimó una ai al palo de guanábano que tenían ai al pie'e la cocina vieja. Entonces nos llamó... y nos paramos todos con el... ¡pero esa sí es una mujer completa! Pues tábamos... ella taba ai en el palo, parada, como una mujer, y a lo que alzó a volar, se formó en pájaro, ¿sí? ¡Esa se formó en pájaro! Esas llaman a los niños o se... si... cuando se quieren, yo no sé, se meten por el ají y se burlan diuno; se ríen...


¡Póngale bien cuidado que, ahora que me arrecuerdo, fue de la bruja que cogieron! Así la cogieron y se formó en una mujer, una mujer y le zamparon... que la cogieron, ¿sí?, volando. Ella llegó y cayó, no sé qué; la enlazaron con un rejo bendito y la cogieron y la llevaron allí a la plaza, y jue cuando le zamparon candela. ¡Eso existió! Eso existió de la bruja, yeso le zamparon candela. Era una mujer común y corriente; era una vieja conocida; porque cualquier mujer puede ser, digamos así, digamos una bruja. Una mujer mala se puede convertir en bruja, ¿sí? Tanto hacer vainas y vainas... se convierten en brujas. Es una vaina que existe.
Otra vez... Yo tuve un susto con... creo que eso era una bruja.


Resulta que, cuando chino, yo... me gustaba ir mucho por allá onde golpean duro, a mirar cómo bailaban, a mirar la gente. Yo me le volaba a mi tía... y partía por allá a ver la gente tomar y bailar. Una noche me salí como a las diez de la noche. Me'stuve en un café mirando jugar billar y cuando eran... ya iban a ser las once, me jui por allá (quedaba lejos esa vaina), y al voltear una esquina, yo vi que se me vino como un chulo, y me alcanzó a tocar aquí... Como a las diez de la mañana me despertaron echándome agua, y con unos chupaos, esto por acá yen las piernas. ¡Pero tremendos chupaos! Yo digo que'so era una bruja; sí, eso era una bruja. Eso yo creo que era efectiva, porque con tu'esos chupaos... Como a las diez me despertaron a purasua; un poconón de gente rodeada ahí, pensaban que me habían matado, me había muerto... Cuando yo isperté... con eL.. así, como con personas; pero alrededor de tu'eso sí un poconón de gente en la bulla, y me levanté y dije: "¿Aónde'stá el muerto?" Me acuerdo palpable: tenía como unos doce años y me acuerdo palpable (ahora tengo cuarenticinco y no se me borra ese sistema).
¡Con la muerte! Y así el poconón de gente rodeando, y yo con tremendos... Llegué a la casa y me reparé en un espejo así todo esto chupao, y las piernas por aquí esto tremendos morados. Eso fue el aparato. Eso sí creo que haiga. 

 

 

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