Celebrando 10 años del Colegio europeo de Ibagué.

Mitos Mestizos

 

 

Quizás tan rica como las mitologías aborígenes, la mitología mestiza o campesina de nuestro país exhibe una variada gama de matices y personajes que, por boca de nuestras gentes, recorren las altas montañas, los valles, las costas y las riberas. Aunque sus nombres y apariencias varían, corresponden en líneas generales a un mismo modo de ver el mundo.

 

Esta diversidad es -como ocurre con los mitos aborígenes y las leyendas- un importante obstáculo para la construcción de una antología representativa de los mitos mestizos colombianos, en especial porque existen representaciones míticas, personajes e historias exclusivamente regionales o locales, como Los Meneses en la Gran Antioquia. Esta situación dificulta la elaboración de un cuerpo homogéneo de mitos que muestre un panorama general de las creencias de los campesinos de Colombia.

 

Para intentar superar esta seria dificultad, hemos optado por los mitos que nos han parecido los más representativos de la mitología mestiza colombiana, sobre la base de que los personajes que participan en ellos son universales, en la medida en que podemos en contrarios en las tradiciones orales de la gran mayoría de las regiones campesinas del país: La Patasola, El Muan, Las Brujas, El Diablo, La Candileja, El Duende, La Madremonte, La Madredeagua, La Llorona y El Hombre Caimán. En el glosario que aparece al-Anal del libro hacemos una breve mención de otros mitos mestizos.

 

Ahora, algunas aclaraciones sobre la forma. En primer término, hemos procurado conservar, en la medida en que lo permite la escritura, los matices propios de la tradición oral. Por esa razón, se encontrarán repeticiones y giros propios de la oralidad que no aparecen en los mitos y leyendas de los capítulos anteriores, que proceden principalmente de fuentes secundarias. Por lo mismo, se hallarán indicaciones en relación con el espacio y con determinados objetos empleados por el narrador con -Anes descriptivos mientras relataba su "tiro" o "pasata".

De otra parte, las historias han sido puestas en boca de personas concretas, con el -An de intentar preservar la llamada ronda de relatos, y así crear en el lector la ilusión de que asiste a uno de esos raros momentos de esparcimiento de que hoy en día gozan las personas del campo colombiano para compartir el -Anal de la jornada y poner en funcionamiento, a través de los cuentos y los mitos, el imaginario colectivo que sustenta la tradición oral.

 

Finalmente, digamos algo sobre el lenguaje utilizado en la trascripción de los relatos. Si en los mitos indígenas y las leyendas que hemos recogido prima el estilo literario, aquí hemos decidido, también por fidelidad con la tradición oral, emplear las formas propias del habla popular, con sus giros, locuciones, comparaciones, repeticiones y léxico. Hemos procurado mantener una unidad de estilo en todos los relatos míticos, incluyendo el del Hombre Caimán, propio de la mitología del Bajo Magdalena, con el fin de dar homogeneidad, unidad y fluidez a los mismos. Algunas de las variantes lexicales y aproximaciones a los usos populares de determinadas expresiones se definen en el glosario.

 

 

¿QUÉ SON LOS MITOS MESTIZOS?

 

Los mitos mestizos o campesinos son el modo de ordenar el mundo y de conocerlo de manera total, mediante el cual los miembros de un grupo en proceso de mestizaje cultural asumen colectivamente la experiencia adquirida e intentan responder las preguntas fundamentales que inquietan su existencia.

 

Expliquemos brevemente esta definición. En primer lugar, hablamos de mitos mestizos debido a que son el resultado del sincretismo entre diferentes culturas y tradiciones cristianas y no cristianas. Por ejemplo El Muan, espíritu tutelar de las aguas, tiene elementos de la cultura indígena prehispánica (su nombre, relacionado con el moján o sacerdote, y su carácter de deidad tutelar de las aguas) y de la cultura española (se trata de un personaje que, por quebrantar la ley de Dios, fue condenado a vivir en las profundidades de los ríos y a reprender a los hombres que violen los mandamientos). El carácter campesino de estos mitos se desprende del hecho de que son elaborados espontáneamente por las comunidades rurales de nuestro país.


En segundo lugar, hemos dicho que el mito campesino es una manera de ordenar el mundo y conocerlo de manera total. Se trata de un ordenamiento que articula en un mismo espacio-tiempo al hombre, a la naturaleza y a la sobrenaturaleza y comprende un sistema de valores que guían la acción de las personas hacia ciertos fines. Como instrumento de conocimiento, el mito campesino _o excluye ningún elemento de la realidad: plantas y animales, hombres y cosas, lo importante y lo banal, el trabajo y el ocio, lo sagrado y lo profano; todo es explicado de manera comprensiva e integral.

 

Un tercer aspecto que debemos destacar es que estos mitos son la expresión de la experiencia colectiva de los hombres. Esto significa que sus contenidos reflejan hechos y datos de la vida diaria que la sociedad considera fundamentales para su subsistencia. Así, por ejemplo, en las zonas selváticas -donde suele aparecer La Patasola los árboles y el bosque desempeñan un papel fundamental en la vida económica de la comunidad, y por consiguiente son un elemento indispensable en la representación que esta hace de su entorno.

Hay que tener en cuenta que los mitos mestizos son generados por culturas en construcción, entre otras razones porque los procesos de colonización continúan en nuestro país y, por ello mismo, la adaptación del ser humano al paisaje no ha terminado. En tales condiciones, podemos decir que estas personas viven el tiempo sagrado de la creación o de los orígenes; en consecuencia, los trasgos, endriagas y fantasmas de sus relatos interactúan con los hombres en el mismo espacio-tiempo, a diferencia de las otras mitologías, en las cuales los relatos se refieren a hechos de un pasado remoto.

 

Los mitos campesinos tienen una clara orientación moral, que se sintetiza en breves fórmulas como las siguientes: "Respete a sus papás", "No trabaje los días festivos", "No se emborrache" o "Cuide a sus hijas". Pero no se trata de un ordenamiento moral policivo, no opera por medio de la represión de una fuerza coactiva externa, sino a través del ejemplo y de la disuasión que emanan de la experiencia. Por ejemplo, las muchachas que van solas al río pueden ser seducidas por El Muan y llevadas a su mansión en lo profundo _e las aguas, como le ocurrió a una joven hace algún tiempo. De esta manera, se advierte a los padres descuidados lo que puede ocurrirles a sus hijas si no se ocupan de ellas.

En tanto ordenamiento del mundo, el mito campesino integra lo humano, lo natural y lo sobrenatural en un mismo orden. Lo humano, constituido por valores, se presenta como síntesis de !o natural y lo sobrenatural. Lo natural está compuesto por las cosas materiales como árboles y piedras; lo sobrenatural, por los fines radicales, como la muerte, representados en entes inmateriales que, aunque no siempre se ven o se sienten, están esperando la oportunidad para manifestarse. Estos tres aspectos no son excluyentes, sino que se encuentran en el mismo tiempo y espacio gracias al poder unificador del mito.

 

La pertenencia de las cosas, los seres y las personas a alguno de los ejes no es definitiva, sino transitoria: El Muan fue un hombre antes de convertirse en espíritu de las aguas, y Las Brujas fueron mujeres comunes y corrientes antes de vender su alma al Diablo. De una u otra forma, todas las cosas participan simultáneamente de los tres ejes.

Es propia de los mitos campesinos la tendencia a identificar un objeto con otro. Las Brujas, por ejemplo, son mujeres durante el día y pájaros durante la noche; y El Diablo puede presentarse tal como es o tomar la apariencia de un perro, de una mula o de un hombre a caballo que se nos cruza en el camino a altas horas de la noche.

 

 

Los PERSONAJES MÍTICOS

 

En el mundo del mito campesino, estos seres sobrenaturales se convirtieron en lo que son por haber violado una norma fundamental de la convivencia social o haber desafiado abiertamente a Dios. Tal vez por esa razón su apariencia combina característica humanas y animales (La Patasola) o humanas y vegetales (La Madremonte), y tienen atributos propios de los seres inmortales: no mueren, vuelan por los aires, viven debajo del agua, se convierten en animales, tienen un solo pie, caminan de para atrás...

La misión perpetua de estos personajes es asustar a los hombres, para evitar que cometan el mismo mal que los convirtió en lo que son. Así, quien no santifica las fiestas y se va de pesca es molestado por El Muan, y los padres alcahuetes con sus h_os reciben una lección inolvidable de manos de La Candileja, a menos que conozcan la contra, es decir, el mecanismo -mágico o no- que impide o neutraliza la acción del endriago.

 

 

LA RONDA DE RELATOS

 

Es el mecanismo a través del cual los mitos campesinos llegan a la comunidad. Las gentes cuentan historias al calor del fuego, ya a orillas del río, ya en el campamento en una loma solitaria, ya en cualquier ocasión y lugar propicios. Se trata de un acto eminentemente social, en el cual los hombres comparten su saber, sus alegrías y sus sufrimientos. Las historias son narradas en ocasiones por una sola voz y en ocasiones por varias voces que cuentan simultáneamente un mismo hecho o complementan lo que otro ha dicho.

En tanto modo esencial de manifestación del mito mestizo, la ronda de relatos se constituye en la forma por excelencia como las comunidades campesinas colombianas decantan la experiencia, forjan la memoria colectiva y construyen la tradición.

 

 

REGRESAR A MITOS Y LEYENDAS >>

 

>