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ESCRIBANOS

Celebrando 10 años del Colegio europeo de Ibagué.

Origen del Folclor

Origen de las danzas folcloricas

Por lo general, las danzas folclóricas carecen de referencias a una historia o argumento; algunas excepciones son el hula-hula hawaiano, las canciones de acción maoríes y algunas danzas indonesias. En todas ellas, los movimientos de los bailarines ilustran las historias que se cantan. Ciertas danzas, como las de espadachines de la Europa occidental, implican acciones del pueblo, actos rituales o recrean tipos característicos. Las danzas de combate, las de disfraces y las de animales se encuentran en muchas partes del mundo. Algunas de ellas se han extendido de un país a otro; las danzas de moros y cristianos, por ejemplo, que se bailan en Latinoamérica, tienen su antecedente en España. Por otro lado, hay bailes que parecen haberse desarrollado al margen de cualquier influencia externa, como los combates de palos de Egipto, Nueva Zelanda y Gran Bretaña. Aunque no todas las danzas folclóricas requieren acompañamiento musical, éste es casi siempre extremadamente importante. Muchas están íntimamente relacionadas con formas musicales y particularmente con el ritmo y la medida. El vals y la mazurca, por ejemplo, siguen un patrón musical y de pasos en tres tiempos; en la mazurca, tanto la música como los pasos acentúan el segundo tiempo. Muchas danzas europeas, especialmente las de los países balcánicos, contienen síncopas y ritmos complejos.

Una danza específica requiere, por regla general, una tonada o canción concreta. Igual de frecuente, sin embargo, es que una determinada pieza de música se utilice para muchas danzas y que una danza en particular se ejecute con diferentes tonadas. El acompañamiento de los propios bailarines con frecuencia es importante en la danza folclórica. Los bailarines pueden llevar instrumentos como sonajas, carrascas, castañuelas, o cualquier otro elemento que produzca sonido, sujeto al cuerpo o a la vestimenta. Es muy común que los zapatos del bailarín sirvan para acentuar los ritmos y los acentos; el sonido de los zuecos, de los zapatos de claqué y las botas pueden ir más allá del mero acompañamiento de la danza y convertirse en su parte principal (como en el flamenco). Los bailarines pueden dar palmas, chasquear los dedos, chocar sus cuerpos o zapatear con los pies. Bailarines con espadas o palos golpean sus armas, acentuando de esta forma el ritmo de la danza. Muchas veces los bailarines tararean, cantan o realzan sus movimientos con gritos, jaleos y falsetes.

La ropa de los bailarines puede influir en la naturaleza de sus movimientos. Las bailarinas japonesas, por ejemplo, se encuentran limitadas por la estrechez de los kimonos. Por otro lado, algunos elementos del vestuario, como las faldas amplias, los pañuelos o las capas, pueden ser manipulados por los bailarines como en la cueca chilena o el joropo venezolano. El atractivo estético de una danza puede aumentar gracias al colorido de los trajes típicos del país.


Evolucion en los tiempos actuales

Durante los últimos siglos muchas tendencias han influido sobre la danza folclórica. A medida que la industrialización avanzaba y atraía a la población rural hacia las ciudades, las danzas relacionadas con las actividades agrícolas y los ritos comunitarios perdieron gradualmente su significado. Debido a las distintas circunstancias de la vida urbana surgieron nuevas danzas. La colonización también influyó ya que muchas danzas indígenas se fusionaban con los bailes de las fuerzas conquistadoras. En Filipinas, por ejemplo, surgieron nuevas danzas cuando los bailarines nativos entraron en contacto con las formas y estilos españoles e islámicos. A través de la historia, las danzas se han transmitido de un país a otro. En el siglo XX, con la expansión del turismo y los medios de comunicación, este proceso se ha acelerado. Algunas regiones están pobladas por colonias de inmigrantes que han llevado sus danzas con ellos y, aunque algunas se llegan a perder, otras se incorporan a la tradición local. Surgen formas nuevas cuando los bailes de un país se combinan con los originarios de otro. Por ejemplo, el claqué surgió de la combinación de formas nacionales, como la danza de los zuecos y la giga de las Islas Británicas, con los movimientos y estilos del África occidental. Los últimos cien años han estado caracterizados por el resurgimiento de este tipo de danzas, tanto en sus países de origen como en sus nuevos asentamientos. El orgullo nacional y la identidad cultural continúan reafirmándose y representándose en las danzas folclóricas.

 

La musica como expresion folclorica

La musica folclorica es la música que se transmite por tradición oral, es decir, que carece de notación escrita y se aprende de oído. Los compositores son, en su mayoría, individuos que permanecen en el anonimato o cuyo nombre no se recuerda. La música folclórica es común a la mayor parte de las sociedades del mundo y adopta formas diferentes bajo una gran variedad de condiciones sociales y culturales. Este artículo se centra en la música folclórica de las naciones occidentales, pero la variedad es tan grande que los datos relativos a las ubicaciones y características son sólo una ilustración y no una relación exhaustiva.
La música folclórica la interpretan miembros de la comunidad que no son músicos profesionales. A menudo está relacionada con el ciclo del calendario y con acontecimientos claves en la vida de una persona, así como con actividades como los rituales y la crianza de los hijos. Es la expresión sonora de las masas preferentemente rurales y sin educación musical, en oposición a la llamada ‘música culta o clásica’ practicada por músicos profesionales. Cuando una canción se transmite de un intérprete a otro tiende a sufrir cambios originados por las preferencias de cada uno, los errores de memorización, los valores estéticos de quienes la aprenden y la enseñan, y la influencia que ejercen los estilos de otras músicas conocidas por los cantantes. Por ello, este tipo de melodía ha desarrollado variantes que cambian de forma gradual —quizá más allá de lo reconocible— y coexisten en muchas formas. Dado que son muchas las personas que participan en la determinación de la forma de una canción, este proceso se llama recreación colectiva. La música folclórica suele recibir también influencia de la música culta de los centros más cercanos (por ejemplo, ciudades, cortes o monasterios). A menudo funciona como una especie de remanso cultural que conserva, durante largos periodos, las características de una forma musical más antigua. También puede definirse como la música con la que las minorías étnicas se sienten identificadas. Suele florecer fuera de instituciones, como las escuelas y las iglesias.

Si bien esta descripción de la música folclórica es adecuada, sobre todo en el caso de las culturas rurales de Europa occidental anteriores al siglo XX, podrían señalarse muchas excepciones. Los límites entre la música folclórica y otros tipos de música no están completamente definidos. Hay canciones que surgen del alma misma de la música culta y que a veces son adoptadas por la comunidad. La música popular, desarrollada en las culturas urbanas y transmitida gracias a los medios de comunicación de masas, conserva ciertas características de la música folclórica. Los textos de las canciones pueden transmitirse mediante tradición escrita o impresa, aunque la música sea de carácter oral. Si bien es cierto que casi siempre existe algún tipo de música folclórica en culturas que poseen también una tradición musical culta, por ejemplo, India, China y Oriente Próximo, su función social puede ser distinta. Por ejemplo, en India hay una línea más clara que en Occidente para separar la música clásica y la folclórica, mientras que en Oriente Próximo, un músico puede participar en ambos géneros sin distinción. En Irán este tipo de música se denomina música regional y la interpretan músicos con un grado de especialización más alto que los de la tradición clásica. El término música folclórica no es el más correcto para describir la música de culturas que no poseen una estratificación musical, es decir, que no tienen una música culta por oposición a la folclórica. En general, esta última se reconoce por la manera de enseñarse y aprenderse, por su relativa sencillez y por su relación con un grupo étnico, regional o nacional.

 

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